Archivo mensual: julio 2012

el día después

Es cierto que las bodas pasan volando, al menos para los novios. Por mucho que la disfrutes siempre se te queda corta…Pero uno de los momentos más divertidos, o así lo recuerdo yo de mi boda, es la mañana siguiente al evento, cuando juntos os ponéis a recordar las batallitas y anécdotas más destacadas. Y acto seguido…revisión de maletas, pasaportes, guías, documentación…por fin el viaje de novios!!

Debería ser obligatorio un viaje de novios al año. Hay cosas que si se repiten con asiduidad pierden la gracia. Esto no. Y da igual el destino elegido para perderse unos cuantos días. Yo lo recuerdo como el VIAJE de mi vida y ahora me dedico a pasar envidia (no sé si de la buena…) de todos los novios a lo que les toca disfrutarlo. Y es que, aunque queramos disimular y fingir que es un viaje más, el rollo honeymoon se nos nota. Y nos lo notan. Porque tras la cara de “yo viajo mucho” que tratábamos de aparentar en hoteles y aeropuertos, asomaba ese gesto de pánfilos recién casados que, por lo menos durante ese viaje, dura.

Así que en honor a todos los pánfilos (repito, a los que envidio) que estén cerrando maletas en este instante, y sobre todo para unos que ya sé que han aterrizado allí…próximo post: Nueva York.

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santa y romántica

Hoy quiero hablaros de una pequeña tienda llena de encanto que, en el breve espacio de tiempo que lleva abierta (acaban de cumplir su primer añito), ha logrado un éxito increíble.

Y es que La Santa, que así se llama este pequeño tesoro cántabro, cuenta con todos los ingredientes necesarios para obligarnos a hacer una parada obligatoria cada vez que pasamos por Laredo. Esta romántica tienda se bautizó con ese nombre en honor a Carmen, la madre de las dos hermanas que regentan la tienda, a quien toda la vida llamaron así por su calidad humana y su bondad (Me vino el nombre una madrugada como si un angelito me lo hubiera soplado al oído… me decía su hija Carmen)

Y es que el alma de este comercio y el secreto de su rápido auge es sin duda el equipo formado por Carmen y Helen, dos hermanas tan guapas como encantadoras que te atrapan con su simpatía desde que pones un pie en la tienda. Recuerdo la primera vez que entré, atraída inicialmente por el encanto y romanticismo que parecía desprenderse de ese pequeño espació que años atrás había pasado desapercibido para mi. Se trataba de las caballerizas de una Posada del Siglo XVII que estas dos hermanas supieron transformar potenciando los elementos arquitectónicos más destacables y que tan bien conservados estaban. Fue un acierto absoluto no convertirlo en un local anodino y frío y lograr armonizar la estética y colorido que caracteriza a La Santa con los arcos de piedra originales de las caballerizas.

Más allá del local en sí – que como se ve es mi debilidad – y de Carmen y Helen – que también lo son – todo es una sorpresa cada vez que entras. Porque tan pronto te encuentras con unos vestidos maravillosos, como con unos borsalinos ideales, unos taconazos de fiesta, o unos bolsos última tendencia…Y es que las prisas no son buenas si entras en La Santa porque cada esquina esconde un millón de pequeños detalles, abalorios, broches o ambientadores naturales de lavanda que no te puedes perder.

Y si te lo has perdido, no importa. Porque estas chicas son super activas y nos van informando vía facebook cada día de las nuevas adquisiciones y si te enamora una, pero vives lejos como es mi caso…te la envían a casa.

De todas formas, aunque las nuevas tecnologías y redes sociales nos faciliten tanto las cosas, nada como dejarse caer un día por allí y dejarse encantar por la tienda, su artículos, sus colores, sus detalles y, sobre todo, sus dueñas.

que llueva…

Que quiere llover….Que llueva!

Novia mojada, novia afortunada….pero eso solamente es un refrán. Lo cierto es que yo prefiero tener hoy a mis novios con unos grados menos que estos días. Porque si no mis pobrecitos iban a morir… Él, que siempre está a cinco grados de temperatura por encima de los demás (palabras de una friolera envidiosa)!! No me lo quiero imaginar con las múltiples capas del chaqué bajo un sol de justicia sudando la gota gorda…

Y la novia…hay algo peor que cuando el maquillaje empieza a sudar, cuartearse y deshacerse cual lienzo húmedo?? Uff….terrorífico para el equipo de fotografía que empiezan a sudar ellos también por lo que ven a través de su objetivo. Esto solamente se puede deber a dos razones. O bien la novia equivocó la elección de su maquilladora o bien es que no hay bases, ni máscara, ni sombras que se resistan (por muy waterproof que sean) a la temperatura de estos días. Por supuesto, otra consecuencia del bochorno son esas ondas y ricitos incipientes que surgen progresivamente en nuestras frentes a medida que avanza el día…

Insisto. Que quiere llover…Que llueva!

Mis novios estarán estupendos hoy. Y si tienen que cubrirse para protegerse de estas cuatro gotas, los cubriremos. Pero ellos estarán erguidos y guapísimos y no como pegatinas en asfalto derretidos por el calor.

no hay tiempo, pero habrá boda (parte I)

Cuando Cristina me pidió ayuda para organizar su boda creo que tarde escasos segundos en aceptar la propuesta. Como único handicap en mi contra, el tiempo. Contaba con dos meses para organizarlo todo. Como ventaja, saber que se trataba de un evento pequeño.

La boda nació con espíritu ser de una simple comida por su envergadura. Pensaban en algo familiar, sencillo, sin complicaciones…no había tiempo. Parecía absurdo plantearse en ese momento la idea de hacer unas invitaciones, o contratar los mismos proveedores que para una boda de mayor tamaño, … y menos aún pensar en esos detalles que siempre quedan para el último momento.

Los novios son sencillos y sencilla debía ser la boda.

Confiaron en mi desde el primer momento y cuánto se lo tengo que agradecer!Sabían que el tiempo jugaba en su contra y que las obligaciones laborales y familiares les robaban los escasos momentos libres que pudieran tener…

Así que mi labor inicial se centraba básicamente en ocuparme de algunos detalles de decoración, floristería, música para la ceremonia…

Siempre he pensado que una boda pequeña no tiene nada que envidiar a una de 200 o más invitados, sino todo lo contrario. Te permite dedicar más tiempo a los pequeños detalles, cuidar más cada momento, tener todo más previsto.

Poco a poco conseguí que Cristina y Guillermo lo creyeran también. Así que decidimos lanzarnos a la piscina y, sin complicaciones, la comida familiar se convirtió en boda. Pero boda, boda. Y yo, me puse manos a la obra porque el reloj de arena comenzaba a vaciarse a pasos agigantados.

A los novios les encanta viajar, creo que pensaban en el viaje de novios desde antes de planificar el evento! Esa fue una idea fantástica para el diseño de la invitación junto a mi pasión por el adorado papel Kraft!! Se trataba de una “carta de viaje”, cuyos sellos eran planos de diversas ciudades del mundo y para el forro interior, unas láminas ideales de un mapamundi. En el exterior, los nombres de los invitados a los que iba dirigida estampados de modo irregular en tinta blanca y como remate, la invitación atada con bakers twine blanco y rojo. El material para elaborar las invitaciones lo conseguí aquí.

Seguimos una línea similar en la elaboración de los misales. Mismos tonos, misma estética…

Como varios de los invitados venían de fuera, buscamos un hotel céntrico del que pudieran desplazarse cómodamente tanto a la Iglesia como al lugar de celebración del banquete. Los novios me dijeron que querían tener un detalle con ellos, así que preparé unas cajas para dejar en sus habitaciones que incluían, además de un obsequio de bienvenida, un plano de la ciudad con los sitios de interés para la boda y una tarjeta recordando la hora y lugar de la ceremonia. (A cuántas bodas nos trasladamos fuera de nuestra ciudad olvidándonos de la invitación y nunca recordamos la hora exacta???). Eso sí, todo en la misma línea de diseño que las invitaciones, misales…

Y hasta aquí llegamos con la primera parte. Lo mejor está aún por llegar, pero los novios aún no lo saben. El gran día en el que todo tiene que estar a punto, nada puede fallar.

Por suerte, está todo listo. Planificación y gente seria con la que trabajar son el secreto de un gran resultado. Ceremonia organizada. Vestido, maquillaje y peluquería para la novia sincronizados. Menús y gestión de invitados, controlado. Fotografía, floristería y decoración en marcha. Otros detalles,… ya se verá.

Si consigo que llegue a término todo este tumulto de ideas y anotaciones que rondan mi cabeza desde hace dos meses, habré cumplido mi cometido. De momento, Cristina y Guillermo han logrado despreocuparse y estar tranquilos a pocos días de su boda. Es como siempre debería ser. Me doy por satisfecha.

sonando….Pixies, Here comes your man

(hoy sí que tenéis que escucharla, qué temazo!!!)

cambio de planes

Todo organizado, planeado, como a mi me gusta. Tal día, tal hora, tantos adultos con tantos niños…Merienda en mi casa. Me apetece muchísimo el plan. Nuestras noches de verano con cena, música y gin tonic hasta las mil han sido sustituidas por atropelladas comidas con botes de potitos, meriendas con bebés siesteando y, en lugar de música, conversaciones a media voz…La cama del cuarto de invitados que antes se llenaba de chaquetas y bolsos nocturnos, ha sido colonizada por cambiadores, pañales, toallitas, y algún artilugio cuyo nombre y utilidad aún desconozco.

El Señor Maldonado anuncia sol y buena temperatura. Y yo, que me fío de él. Preparo la terraza para el acontecimiento…el primero del verano. Algunas tareas de jardinería, un repaso a los muebles, sillas para todos, comida para todos…y los niños, estarán encantados.

Faltan cinco horas y el cielo comienza a oscurecer por momentos. Yo mando mensajes de calma, confío en el Señor Maldonado. De pronto una tormenta de esas que parece que arrasan con todo cae justamente sobre mi terraza. No hay toldo que lo resista. Para de llover. Vuelve a llover.

Y yo que soy optimista sigo confiando en la predicción para esa tarde. Pero por desgracia, también soy perfeccionista, previsora y cuadriculada, muy cuadriculada…Aún así, decido que la fiesta no se anula y se traslada al interior. Pero dónde??!! Con lo bien pensado que lo tenía, lo mono que me iba a quedar, … Comenzamos a mover muebles, despejar espacios, optimizar cada esquina de la casa…y con todo, no tengo claro que vaya a caber la gente…ni la comida.

Pero por narices que no lo anulo.

Empiezan a llegar amigos, familiares, niños, cochecitos, sillitas. Todo el mundo está encantado, o al menos lo parece. Deja de llover y hasta sale algo el sol. Se secan el suelo y los muebles, abrimos la terraza y en cuestión de minutos la casa se ha transformado.

Unos toman algo en la terraza mientras vigilan a los más pequeños que investigan cada maceta, cada bichito. Otros aguardan en silencio en un dormitorio mientras tratan de dormir a la criatura, que se huele que hay fiesta y claro, ni de broma. Otros estratégicamente ubicados junto a la mesa de los aperitivos hablan del tiempo que hacía que no se veían. Y alguno, aprovecha la escapada para prepararse un buen gin tonic, como los de antes.

Son las dos de la mañana y se van los últimos invitados. Al final, el Señor Maldonado no nos ha fallado. Me encantan estos días.

sonando…The Kinks, Sunny Afternoon

muy pronto…

Sol, calor, terrazas, helados, playas, …. y bodas.

Es lo que tiene la temporada estival. Unos piensan en lo que van a meter en sus maletas para marcharse de vacaciones. Otros, temen que el verano vaya a ser muy largo sin poder coger unos días. Y mientras, algunos repasan los detalles de su boda, que ya es inminente.

Aquí tenéis un pequeño adelanto de uno de los post de esta semana… Una pequeña boda llena de encanto, de detalles.

Una boda de rosas, pero sin baobabs.

sonando……………… David Bowie. Changes

con tiza y borrador

Mi gran descubrimiento de este año han sido las pizarras. Y no es que sea nada nuevo, sino todo lo contrario. Llevamos viéndolas en revistas de decoración como fondo de pared de cocina, de habitacion de niño, o similiar, varios años. Pero nunca acababa de decidirme a convertir alguna de esas paredes blancas e inmaculadas de mi casa en una zona de guerra en la que cada uno pueda expresarse libremente. Hace un par de meses encontré el lugar perfecto y pasó rápidamente del blanco luminoso al negro tizón!

Tengo que confesar que los primeros días me daba pena hasta “mancharla” y no dejaba escribir a nadie con la excusa de que tenía que secar la pintura… Pero ver cada día ese lienzo para mi sola, tan negro, tan limpio, tan brillante, sin esos característicos restos de polvo de tiza en el suelo…No duró mucho el veto. La pizarra comenzó a cumplir su cometido!!

Y ahí sigue como fuente de inspiración de quien quiera, como sustituta de esos mini post-it en los que no cabe nada, como tablón de anuncios, como mensajera, como lista de la compra … hasta como portadora de mensajes de amor…de vez en cuando!!

Porque lo mejor que tiene es que su contenido es perecedero, caduca, es inconstante, volátil y un día desaparece, pero el negro negro va tornando a un grisáceo que guarda recuerdos que lo que fue.

Tenéis que haceros con una pizarra…si tenéis niños en casa, ya contáis con la excusa perfecta. Y si no es así, dejad salir el artista oculto que reside en vuestro interior y pintad y escribid y dibujad…..

dibujos…inspired: Kireei, cosas bellas

Para muestra, un botón

Me ha encantado recibir esta mañana la foto que nos ha enviado Cristina!!

Vio el post de los PopCakes y se ha animado a hacerlos a su manera, es decir, como debe ser!! Como veréis los ha hecho con frutos secos, frambuesas, chocolate…y el resultado es fantástico…tienen una pinta buenísima Cristina!

Ya veis que es sencillo y que hay mil maneras de elaborarlos, decorarlos…y para muestra, las fotos que veis.

Gracias por seguir el Blog y por animarte con las pequeñas propuestas que hago.

Un abrazo!

…popcakes a la manera de Cristina.

Y no es necesario regar

Hay ocasiones en las que estás haciendo algo y una canción te viene a la cabeza…Este es el caso contrario. Escuchando esta canción me ha venido la inspiración del post de hoy! Así que lo primero de todo, pinchad en el link del temazo que os pongo aquí mismo y después seguro que os apetece hacer este DIY tan fácil y mono!!

Travis: Flowers in the Window

Flores y más flores!! O pompones de papel! O…llamadlo como queráis pero tenéis que hacerlas aunque sea una vez porque no se tarda nada y quedan genial en cualquier fiesta, en algún rincón de la casa,…donde más os guste.

Solamente necesitáis papel de seda. Mi flor es grande así que he utilizado veinte pliegues, cuantos más pongáis, más tupidas quedan y más bonitas.

Para conseguir que los pliegues sean cuadrados (normalmente son rectangulares), hay que hacer un triángulo desde una esquina y recortar el papel sobrante.

A continuación, debéis plegar todo el papel como si fuese un acordeón tal y como se ve en la foto. Una vez doblado, buscad el centro y con una aguja e hilo atravesad todos los pliegues de papel para que queden unidos.

Ahora solamente tenéis que atar los pliegues con un par de vueltas del hilo y abrir el “acordeón”. Una vez abierto, y con paciencia y mimo (no os olvidéis que es un papel muy delicado), hay que ir separando y levantando cada papel.

Si vais a ponerlas en una superficie plana (colgarlas de la pared, por ejemplo), levantad todos los pliegues hacia arriba como he hecho yo, pero si vais a colgarlas del techo, tendréis que levantar la mitad hacia arriba y el resto hacia abajo para que quede una forma más redondeada. Y así queda…

Más mono, rápido y barato no puede ser…así que no hay excusa! Espero que os animéis y llenéis todo de flores!!!

Lesson one: inglés para bodas

Me gustan las bodas, lo admito. De hecho me encantan. Soy de las que disfrutan el evento de principio a fin, de las que llegan puntuales, de las que escuchan cada palabra de la ceremonia, de las que se fijan en los detalles de decoración, en la cara del novio, en los zapatos de la novia, en el vino del menú, en el color del mantel… son tantas cosas!! Pero me gusta más aún poder organizarlas.

Lo que a la gente le resulta un suplicio, para mi es sencillo y divertido. Porque normalmente todo comienza muchos meses antes con unos novios llenos de ilusiones y de maravillosas ideas…pero a ocho semanas de la boda los nervios empiezan a traicionar a la ilusión. Porque bastante tienen ya los pobres novios con atender todas las quejas sugerencias de familiares y demás invitados como para tener que visitar proveedores, elegir el más adecuado, cuadrarlos con otros servicios…y no digo nada si además quieren una boda especial, pensada con cariño, con detalles que los definan y los distingan de otros novios, de otras bodas…

Es en ese punto cuando todas esas fantásticas ideas empiezan a caer por su propio peso.

Lo de decorar el salón del aperitivo de aquella manera que pensamos?? Da igual, que pongan unas flores y listo…

Lo de preparar esos regalos para mis mejores amigas?? No es necesario, ellas ya saben que las quiero mucho…

Y aquello de encargar unos detalles con cartas de bienvenida para los invitados en sus hoteles?? Que va! Bastante que les he buscado yo el hotel…

y lo de iluminar el banquete de una manera especial??…Estás loca.

Tiempo. Junto a un cierto orden y una planificación más o menos certera, es el secreto de este tipo de eventos. Pero quien dispone hoy en día de tiempo suficiente para ello?

Ante tal demanda de ayuda, han surgido en España los organizadores de bodas, que en países como Estados Unidos ya son un clásico…

Un organizador de bodas organiza, planifica y supervisa todo el evento conforme a las necesidades de los novios. Se ocupa de personalizar la boda y hacer que todas esas ideas iniciales lleguen a término. Pero aquí nos gusta darle una vuelta de tuerca y darle más importancia al asunto…cómo? por supuesto, empleando anglicismos. Porque tiene más empaque o seriedad si decimos que hemos contratado a un Wedding Planner en lugar de a un organizador de bodas. Y ya puestos, si nos venden todos los servicios en inglés, pues mucho mejor.

Así que ahora tenemos que contarle a nuestra madre y nuestra suegra que hemos contratado un Wedding Planner, que se va a ocupar de la gestión del timing del evento, del layout del espacio físico, de manejar una check list de los detalles más significativos, de montar el Candy-Bar y el Cigar-Bar y en general, de elaborar el timeline del evento a lo largo del día. Y ahora mira tú la cara de tu madre y tu suegra.

Nos complicamos demasiado…y sin necesidad.

Yo siempre abogaré por las bodas personalizadas, llenas de atenciones, cuidadas, mimadas, con pequeños detalles que hacen que sean especiales, distintas de otras bodas….porque si cada persona es un mundo, su boda debe serlo también. Pero no necesitamos utilizar términos complejos o al menos ajenos a nuestro lenguaje habitual.

Me gustan las bodas. Y me gusta organizarlas. Pero no necesito poner nombre a todo para sentir que son especiales. Cada una es igual de importante y personal que la anterior.

foto: mercedes blanco